domingo, 31 de julio de 2016

La fábrica de unicornios

Siglos atrás, en el reino de la Atlántida, un proyecto muy ambicioso vio la luz.

El genio del reino, una criatura con vastos poderes y conocimientos comenzó a explorar las habilidades de los animales que allí vivían. Pasó tiempo con los flamencos, con los cisnes, con los búfalos, e incluso, con los tiburones. Pero luego de un tiempo, el genio concluyó que ningún animal de los que allí habitaban era lo suficientemente fuerte, lo suficientemente listo o lo suficientemente bello para ser digno de ser su mascota.

Por ello, cuando pudo volver a su palacio luego de sus aventuras con animales, se confinó en el laboratorio que había erigido en sus mazmorras. Dió rienda suelta a su creatividad e imaginó al animal perfecto: una criatura que se pareciera a un caballo, con curvas perfectas y delicadas líneas que conformen su figura. Su cuerpo estaría decorado con los más vívidos colores de su paleta de pinturas, y un solemne cuerno brillante y afilado coronaría su rostro.

Ese animal sería tan inteligente como un delfín, tan compañero y amigable como el perro doméstico, ágil como un león y fuerte como el búfalo.