Cuentan los ancianos que el fin del siglo se acercaba.
Que había miedo entre la chusma y la incertidumbre se adueñaba de las almas.
Que no había esperanza, que los tambores callaban y los doctores temblaban.
Caían las lágrimas suplicando por una esperanza.
Lágrimas de angustia, de una ilusión que se esfumaba.
Lágrimas que empiezan en uno y terminan en otro.
Lágrimas que son pequeñas ante tan gran herida.
Lágrimas que se multiplican y estremecen el alma.
Lágrimas que nunca han de callar, lágrimas que aunque cesen, su marca han de dejar.
Allí se escucha el grito mudo de quién quiere cambiar.
Allí un nuevo héroe se quiere forjar… el mundo cambiar.
Allí han dicho que una esperanza hay; que es grande el riesgo, mas eterna la victoria.
Y la batalla ha comenzado para ellos.
Ha comenzado la conquista del camino del nunca volver.
Las escaramuzas han dejado sus marcas.
El tiempo ha pasado y gente amada ha quedado.
Mas la pequeña Juana ha llegado y la batalla se ha ganado.
El tiempo y sus héroes decretaron ser tres.
Y tres por siempre han de ser.
Café con Cherlein
Ideas y locuras de un freak argentino...
jueves, 30 de enero de 2025
martes, 21 de enero de 2025
Vuelta a la democracia griega
Honorable Cámara de Diputados, Honorable Cámara de Senadores, Honorable Concejo Deliberante. Cámaras muchas, honorables pocos y democracia ineficiente.
Estamos en un momento de la historia donde debemos dejar de lado nuestro sistema legislativo, el cual es deficiente en todos sus aspectos y es incluso peligroso para la democracia. Es hora de dejar fuera de juego a los acomodados del poder, que poco entienden de la realidad comunitaria y solo siguen a su lider, el cual tiene como único propósito perpetuarse como tal.
Es posible encontrar un sistema superador del actual, donde cada persona ejerza su derecho político, su derecho a ser parte de la vida pública. Su derecho a ser escuchado y votar por la decisión final. Son derechos que poco a poco nos fueron robando en pos de una élite de la cual el ciudadano de a pie poco conoce y nada puede controlar.
jueves, 15 de abril de 2021
Grafos aplicados a la seguridad vial
Soy un aficionado a los viajes. Cada vez que puedo, me gusta explorar las rutas de la Provincia de Buenos Aires, donde resido. A la vez, mis intereses también pasan por la seguridad vial, siendo mi medio de transporte (moto 🏍️ ) uno bastante riesgoso.
Dentro de mis reflexiones, una de ellas pasa por los límites de velocidad. Más preciasamente, a la forma de medirlos y controlarlos. Y encuentro un defecto en la estrategia de medición actual: es muy fácil de engañar.
Me explico... la mayoría sabemos hoy dónde están los radares que miden la velocidas, ya que están señalizados (y también apps de navegación los avisan). Basta con desacelerar durante el segmento que el radar detecta y volver a aumentar la velocidad pasado el mismo para no ser infraccionados.
Que el sistema sea tan simple de engañar, hace que el problema de fondo no esté resuelto: los límites de velocidad no se respetan más allá del alcance del radar. Y agrega una segunda cuestión: aquel conductor responsable que respeta los límites y momentáneamente lo excede (por cualquier motivo), es tan castigado como el conductor irresponsable.
